Kogo, la opción antienvejecimiento

Kogo es y será la única opción antienvejecimiento más notable que tenemos a nuestra disposición, siendo este método completamente natural.

Está de moda hablar de Terapias Anti-aging o Antienvejecimiento para los profanos.

Mucho se habla de estas terapias sin explicar en el fondo como funcionan ninguna de ellas.

En el caso de Kogo no hace falta intuir o esperar durante tiempo para saber si esta terapia única en el mundo hace efecto, sencillamente te levantas de la camilla y al lado de esta hay un espejo maravilloso que te devuelve una piel energetizada y jugosa que será la mejor prueba de que algo está pasando.

CULTIVAR LA ENERGIA

La medicina tradicional japonesa y china de la actualidad es una suma de conocimientos ajenos que se fusionan para contribuir a un progresivo desarrollo.

Tanto las técnicas terapéuticas del Ayurveda y de la antigua Persia, por ejemplo, influenciaron enormemente los principios médicos del Tíbet.

Todas estas civilizaciones trasvasaban entre ellas información valiosa que cuando era efectiva luego utilizarían.

En todos y cada uno de estos conocimientos siempre esta una misma energía y esta energía es la que también existe en nuestro cuerpo en forma de canales energéticos.

¿Cómo tratamos en Kogo y guardamos la información?

Siempre a lo largo de la historia han existido personas que han cuidado y guardado de una tradición.

Nuestro cuerpo contiene una serie de canales de energía que muchas veces están alterados.

En Kogo se utilizan diversos canales para reestablecer la frecuencia correcta de energía, igual que la naturaleza vibra en una vibración alta que siempre es la misma y nosotros reconocemos inmediatamente; Kogo la reproduce.

En Kogo, una de sus fases principales es la vibración, sin ella el masaje facial japonés carecería de esa alma.

Los tres tesoros que encontramos en nuestro cuerpo físico son 3:

-La Esencia

-La energía

-El Espíritu

Y nos preguntamos: ¿cómo un sencillo masaje facial puede hablar de estos conceptos?

Pues…porque está basado en ellos.

En Kogo tratamos estas tres fases en una terapia completa.

En la fuente en que bebemos, el taoísmo, una de las practicas más antiguas fue la Alquimia, donde no solo se buscaba conseguir la inmortalidad física, sino también desarrollar capacidades espirituales.

El cuerpo humano en el taoísmo se considera que es un laboratorio donde las tres energías tesoro, Jing, Qi y Shen tienen que ser cultivadas con el propósito de mejorar, la salud física, emocional y psíquica.

Estos tres tesoros son los que cultiva Kogo, y no es sino después de la primera sesión cuando nos damos cuenta que algo ha pasado, que no conseguimos explicar.

En el antiguo Japón existe una práctica donde hablamos del “Espíritu de las palabras” Koto-Dama. Ellos utilizan la vibración delas palabras, para equilibrar y energizar positivamente los Chakras.

En nuestro caso usamos la vibración energética del movimiento y del tacto. Una serie de movimientos sutiles y vibracionales generados desde la mano del terapeuta que envuelven el rostro de la persona que recibe el masaje.

A nivel físico esta vibración poderosa armoniza y equilibra los órganos que se encuentran reflexológicamente dispuestos en el rostro.

Una mayor afluencia de oxigeno llega a esta parte del cuerpo e incrementa el flujo del Qi.

Si ya vuestro cuerpo físico se ve envuelto en esta vibración, imaginar vuestros cuerpor sutiles, la inundación que reciben.

Al ser el rostro y la cabeza el primer receptor de este tipo de vibración, vibrara el canal energético central entero.

Los tres centros que en las culturas orientales se solapan en su denominación son:

1) el centro de la base de la columna vertebral, donde reside la energía de la materia.

2) el corazón, donde reside la energía del alma.

3) el centro de la cabeza (glándula pineal) donde reside la energía del espíritu.

Solamente cuando los centros están activos se determina la fusión de estas energías (materia, alma y espíritu) en un solo individuo.

Estos tres centros que son los tres Tan Den taoístas, son los alambiques en los que se refina la energía.

Sin la cual no podríamos existir en este plano físico.

El refinamiento de Esta técnica Kogo a lo largo de los años, y la sutilidad de los movimientos de sus pases en la terapia es la que nos conecta con toda esta parte etérica, que se armoniza.

La huella de que es lo que hemos trabajado en la terapia   queda impresa en el rostro, Kogo cultiva la energía que poseemos, en una alquimia poderosísima; que a su vez nos reequilibra y que durante un periodo en el espacio-tiempo nos permite ser parte del proceso alquímico.

Un periodo en un espacio tiempo que no podemos controlar, solamente nos unimos a él en comunión.

Una vuelta a la vibración de la naturaleza de amor incondicional, de donde nadie quiere despertar.

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