Kogo, un tratamiento facial único

La armonía era muy importante para nuestros antepasados.

El éxito en la vida no fue descrito como un valor monetario, era la armonía – cuando el hombre tenía una expresión feliz, saludable y armoniosa, se le consideraba una persona exitosa. Así era como se percibía la belleza, como armonía.

Era un gran éxito el estar sano, hermoso y en  forma.

La belleza en otras épocas pasaba por recomendar y tomar medidas de cómo llevar una vida sana y equilibrada.

En estos momentos de energías excesivas, de aceleración poco respetuosa con la vida armoniosa y natural, el ser humano tiene que vivir a un ritmo esquizofrénico.

Nada recomendable y que provoca ese malestar generalizado en la población.

¿Quién no ha comido por falta de tiempo en un restaurante de cocina rápida?

¿O no ha dormido las horas necesarias durante semanas, o meses porque el transporte a su trabajo es largo y estresante?

A esto es a lo que me refiero.

Detrás de todos estos excesos a que sometemos el cuerpo, como la mala alimentación, el stress o la falta de descanso esta la inflamación.

Es a través de Kogo y el tratamiento de tres técnicas conjuntas y con el reequilibrio consciente y holístico de nuestra persona como podemos ir recuperando nuestro aspecto armonioso.

Kogo cuida como lo hace desde siempre la medicina oriental, Kogo es un arte.

Debemos de pensar que somos artistas de nuestra vida.

Hablamos de arte tradicional japonés para preservar y promover la salud, Este arte incluye comida, ejercicio, respiración, meditación y tratamientos corporales.

Kogo entra en esta última fase, cuidamos del rostro para embellecerlo y armonizarlo.

Empezaríamos con una primera sesión de diagnóstico, el terapeuta se adentra en la piel del rostro lenta y sutilmente, pero con precisión milimétrica, y reconoce cuál es el estado de la piel, una piel poco nutrida interior o exteriormente, deshidratada en diferentes capas de la epidermis, desenergetizados o desmineralizada… Etc.
Y a su vez pudiendo estar inflamada bien en su generalidad o en algún punto específico que nos habla del órgano que multireflexologicamente se encuentra justo debajo.

Kogo es el único tratamiento que puede retirar estas inflamaciones que son las que nos han hecho perder nuestra expresión y nuestro rostro. Nos miramos al espejo y no reconocemos nuestro rostro y decimos que es la fuerza de gravedad, los años que pasan…pues no es así.

Es sobre todo y principalmente la Inflamación, los líquidos que se generan debajo de la piel y su acumulación, estos líquidos pesan y descuelgan completamente el tejido.

Ese aspecto donde el rictus nasogeniano cae y el doble mentón aparece.

Con Kogo revertimos el proceso, desinflamamos y educamos el rostro. Igualmente ayudamos a la persona con nuevos hábitos reequilibradores.

Existe un ángulo de juventud que poca gente conoce excepto los cirujanos plásticos, que es el ángulo de la juventud.

Ellos trabajan con este ángulo que no es otro que el de la doble papada que se genera en el rostro por inflamación y surgen tanto en operaciones en el rostro como por el paso de los años.

Con una de las técnicas de Kogo podemos corregir este ángulo de inflamación en el rostro.

El tratamiento facial Kogo ha surgido de la combinación de técnicas milenarias japonesas como Kobido, a las que se aúnan toda una serie de técnicas ancestrales rusas de liberación fascial y linfodrenaje.

Todas ellas recuperadas y transmitidas por su auténtico maestro, en el caso de Kobido, el Dr. Shogo Mochizuki (26 generación del linaje familiar).

Por otro lado, aunamos las técnicas de la Dra. Tatiana Shubina medico rehabilitador en Moscú, que ha recorrido numerosos países como la India, China, Tailandia, Marruecos…etc. en búsqueda de las mejores técnicas faciales del momento.

De esta fusión de técnicas extraordinarias surge Kogo, un tratamiento terapéutico-estético completamente novedoso que consigue que cuerpo y espíritu aúnen sus fuerzas en un maravilloso masaje facial que producirá un efecto en el rostro completamente sorprendente, imposible de repetir con aparatología o con cualquier masaje al uso que se esté utilizando en cualquier parte del mundo.

Masajes faciales hay muchos, pero ninguno tan efectivo como este.

La terapia Kogo es una terapia, porque es un tratamiento que va más allá de una simple rutina estética. La suavidad de sus movimientos y a su vez la velocidad con que se ejecutan es de vital importancia para no perder el camino de la linfa y del sistema nervioso. Diferentes aspectos que trabajamos a la vez en el tratamiento.

Con todas y cada una de las técnicas de Kogo conseguimos recuperar unos rasgos en el rostro perdidos durante el paso del tiempo y las diversas inflamaciones que se generan en el rostro y que nunca son retiradas. Esas facciones que permanecen ocultas debajo de inflamaciones reflejas de los órganos que tenemos representados en el rostro.

Nuestros bellos rasgos perdidos comienzan a aparecer cincelados por las manos del terapeuta.

¿Qué conseguimos a nivel orgánico? Conseguimos un reequilibrio orgánico a todos los niveles, activamos zonas reflexológicas de órganos que se encuentran debajo de cada zona del rostro y los reequilibramos.

¿Qué conseguimos a nivel emocional? Conseguimos una paz profunda que nos proporciona el tratamiento Kogo.

Quizás el aspecto más impactante lo conseguimos a nivel estético- emocional, el rostro parece descansado y lleno de una juventud olvidada hacía ya tiempo.

La piel se vuelve más jugosa y resplandeciente, el cambio en el color de la piel es muy llamativo, pasa de un color cetrino que ningún maquillaje puede esconder a conseguir una piel que no recordábamos haber tenido.

Creamos todas las sustancias que vamos perdiendo con la edad y las agresiones, nuestro propio colágeno y nuestra propia elastina.

Imposibles de generar, si no es con el tratamiento Kogo.

A veces perdemos la imagen del rostro que tuvimos, pero de nuevo con el tratamiento de Kogo, volvemos a ilusionarnos viendo que la imagen que nos devuelve el espejo nos es familiar y era la misma que tuvimos atrás en el tiempo de nosotros mismos.

Y volvemos a recuperar la ilusión y la fe en nosotros mismos.

Kogo te devuelve al arte de la vida, a recuperar la armonía en tus rasgos y en tu salud.

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